Suiza también está en Latinoamérica

Eduardo Fort

Ubicado al este de Argentina y al sur de Brasil, desconocido para la gran mayoría de los ciudadanos europeos, Uruguay es -sin duda- una perla a descubrir para los inversores extranjeros. Con una historia fascinante, la ex colonia española independizada en 1828 de sus dos enormes vecinos está considerada, desde finales del siglo XIX, la “Suiza de América Latina”: fue uno de los primeros países del mundo en establecer un sistema educativo público, gratuito, obligatorio y laico (1877) y pionero en aprobar una ley de divorcio (1917). El Estado garantiza el acceso gratuito a la educación, desde el preescolar hasta la universidad y el 4,5% del PIB se invierte en educación. A esto debe sumarse la estabilidad política que es su marca de fábrica desde hace décadas. Con el pragmatismo y la tenacidad de los pequeños, la República Oriental del Uruguay se convirtió, por derecho propio, en un horizonte muy atractivo para las más diversas empresas.

Hablamos de un país con una amplia trayectoria de estabilidad política, democrática y social y una firme solidez macroeconómica, lo que crea el ambiente adecuado para desarrollar inversiones exitosas. Además es un país estable y predecible, cualidades que son tomadas como un diferencial por los inversores. Diversos organismos internacionales sitúan a Uruguay entre los primeros puestos de transparencia, respeto a los valores democráticos y desarrollo humano.

Su localización estratégica -como puerta de entrada a la región- ofrece el trampolín perfecto hacia América Latina.

Las ventajas de instalarse en Uruguay

Como ya vimos, el pequeño sudamericano cuenta con una estabilidad sociopolítica digna de mención. El régimen de comercio e inversión del Uruguay es uno de los más abiertos del mundo. La principal estrategia comercial de Uruguay se resume en seguir liberalizando el comercio y la inversión, tanto a nivel multilateral como regional. Al ser una economía de dimensiones reducidas, requiere mercados libres de restricciones y distorsiones al comercio, especialmente en el sector agrícola, el cual genera la mayor parte de sus exportaciones. Como táctica financiera y monetaria, Uruguay busca activamente mejorar su entorno de negocios para continuar trayendo inversión extranjera directa y así apoyar el crecimiento económico, el empleo y fomentar la transferencia de tecnología, con resultados muy exitosos.

Por otra parte, Uruguay contó con un crecimiento promedio anual de un 6% entre 2004 y 2011, que le ha permitido consolidar las mejoras estructurales logradas luego de la crisis económica de 2002. Estas mejoras ayudaron a que el país fuera más resistente a choques externos, como la crisis internacional de 2008-2009. A nivel tributario, Uruguay presenta amplias exenciones fiscales (20-100%) a la inversión, así como atractivos regímenes de zonas francas, puertos y aeropuertos de libre circulación (las exportaciones de servicios están exentas del pago del IVA).

La inversión en Uruguay, tanto nacional como extranjera, se encuentra declarada de interés nacional. El inversor extranjero y el local tienen un trato igualitario, disponiendo de una amplia gama de incentivos que se adaptan a los distintos tipos de actividades, tanto industriales, como comerciales o de servicios que quieran realizarse en el país.

El MERCOSUR

Es importante recordar que Uruguay es un miembro fundador del MERCOSUR, la pujante área de libre comercio entre Argentina, Brasil, Paraguay y la actuamente suspendida Venezuela. Uruguay ha firmado tratados de libre comercio con Israel y México, así como un acuerdo macro de comercio e inversión con los Estados Unidos.

A través de Uruguay se puede acceder a un mercado de 400 millones de personas, que acumula el 68% del PIB de Latinoamérica y representa un flujo de comercio exterior de casi el 74% del total de América Latina.

La infraestructura

A diferencia de lo que ocurre en otros países latinoamericanos, Uruguay cuenta con una infraestructura de primer nivel en Montevideo (su capital y ciudad más importante), siendo ya un hub regional por excelencia para el Cono Sur de América Latina. El 50% de las mercaderías que entran al puerto de Montevideo están en tránsito. Además, Uruguay posee la red de carreteras más densas de América Latina. Se ubica primero en la región respecto a la penetración de internet, PC y líneas telefónicas. Se beneficia de un suministro eléctrico muy confiable, la mayor parte siendo de fuentes renovables.

En definitiva, Uruguay se ha convertido en el destino por excelencia para empresas internacionales que buscan calidad, eficiencia, experiencia y nuevas oportunidades, en el ambiente de negocios más estable y confiable de América Latina.


Sobre el autor:

Eduardo Fort es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha participado en proyectos académicos relacionados con Historia de las Ideas y Teoría Política. Ha colaborado con diversos medios, periódicos y televisión, como analista internacional y especialista en América Latina.