La entrada china en los mercados latinoamericanos

Josu Kelly

El cambio y la reestructuración del equilibrio de poder en la región de Latinoamérica tiene tanto que ver con la introvertida política exterior de Donald Trump como con la reacción de China de aprovechar esta oportunidad para consolidarse así, como el segundo socio de la región[1]. A pesar de la reciente insistencia del presidente Donald Trump en que \’America First\’ (‘América primero’) no significa estrictamente ‘Sólo América’, la realidad es que el presidente ha insultado a países como México, El Salvador y Haití disuadiendo cualquier tipo de inversión en la región con continuas referencias al proteccionismo. Mientras, el gigante asiático ofrece a Latinoamérica una estrategia de beneficio compartido[2]que hasta ahora se ha visto plasmado en préstamos considerablemente menos exigentes que los ofrecidos por el FMI o por bancos estadounidenses haciéndolos una opción atractiva para los países de la región. Asimismo, el país asiático ha logrado firmar acuerdos a nivel regional, cooperar con los países que componen dicha región y rubricar acuerdos de libre comercio. En primer lugar, el gobierno chino publicó el primer papel de políticas orientadas hacia Latino América y el Caribe en 2008[3], posteriormente creó el foro China-CELAC en 2014 además de reanudar conversaciones con MERCOSUR tras 14 años de inactividad[4] en pos de realzar su influencia en la región.

Adicionalmente, China tiene tratados de libre comercio con tres países de la región; Chile, Perú y Costa Rica que fueron firmados en 2006 el primero y en 2010 los dos restantes; haciendo que sus economías dependan fuertemente de la inversión china. A pesar de este progresivo desplazamiento del principal socio comercial de Estados Unidos a China, el patrón de centro-periferia se mantiene intacto. Gobiernos en la región temen que sus países estén condenados al rol de proveedores de productos agrícolas y materias primas[5], con motivos suficientes, ya que, el 73% de las exportaciones latinoamericanas a China han sido de materias primas y comodidades mientras que a la inversa, el 91% de los productos han sido de productos manufacturados, lo que se traduce en un evidente valor añadido para el gigante asiático en post del estancamiento de países latinoamericanos en ese rol de proveedor primario.

Con este creciente patrón de peso de China en la región, ¿será Estados Unidos expulsado de su tradicional esfera de influencia?

Respecto a los datos de comercio exterior:

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Acerca del autor:

Josu Mikel Kelly Iturriaga finalizará su grado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Deusto en junio de 2019. Mientras realizaba sus estudios, ha desarrollado un gran interés por los negocios internacionales, el comercio global y la sostenibilidad. Nacido en Londres pero actualmente residiendo en Bilbao, Josu está particularmente interesado en las relaciones y el comercio entre el Reino Unido y España.

Fuentes:

[1] El Universal. 2018. ‘China se convierte en el segundo mayor socio comercial de América Latina’. Disponible online (link). [Último acceso: 06.02.2018]

[2] The Economist. 2018. ‘China moves into Latin America’. Última modificación el 3 de Febrero 2018. Disponible online (link). [Último acceso: 03.02.2018]

[3] Aguilera-Castillo, Andrés and Barragán, Juan. 2018. ‘China’s Policy Paper on Latin America and the Caribbean: Ten Years After’.Disponible online (link). [Último acceso: 03.02.2018]

[4] MERCOSUR. 2018. ‘Diálogo MERCOSUR – China’.Disponible online (link). [Último acceso: 03.02.2018]

[5] Lafargue, Francois. 2018. ‘China’s presence in Latin America’. China Perspectives.Disponible online (link). [Último acceso: 03.02.2018]