Finlandia es parte de los países nórdicos, sin embargo, su contexto no siempre ha sido el mismo que el de sus vecinos nórdicos. La posición geopolítica de Finlandia ha hecho al país más propenso a participar en guerras y lo ha obligado a adaptar su economía a sus propias particularidades. Esta divergencia es particularmente notable en el mercado laboral y en las relaciones económicas del país.
La economía finlandesa siempre ha sido más susceptible a las crisis. Mientras el sector industrial ya era fuerte en otros países de la región, Finlandia aún basaba su economía, principalmente en la agricultura. No fue hasta los años treinta cuando hubo un rápido crecimiento en los sectores de la industria, la construcción y los servicios, hecho que provocó un completo cambio en su situación. Como consecuencia, el país transformó su PIB, y si bien, en la actualidad la agricultura es casi irrelevante, los sectores de servicios, industria y construcción siguen siendo prominentes. Un importante factor subyacente de esta transformación es el famoso sistema educativo finlandés. Ya en los años treinta, el 70% de la población podía leer y escribir. En ese momento, había institutos técnicos para estudiantes que querían obtener una capacitación técnica de nivel intermedio, así como escuelas de negocios y universidades técnicas. Ya en aquellos días era importante tener un título universitario o contar con formación profesional, lo que contribuyó en gran medida a la disminución del elitismo en el sistema educativo. Hoy en día, toda la educación en Finlandia es gratuita, lo que mejora la posición económica y social del país.
A lo largo de los años, Finlandia ha establecido un sistema fiscal de impuestos elevados. Sin embargo, esto no siempre fue así. En el período de entreguerras, el gobierno finlandés aplicó el llamado \»liberalismo calificado\»; buscando promover la innovación individual y el espíritu empresarial, disminuyendo o evitando la intervención estatal. Esto condujo a un mercado laboral y de capital mal regulado. Posteriormente, el papel del estado se hizo más prominente al apoyar la industrialización del país y promover la exportación de los bienes obtenidos por la producción industrial. Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno finlandés tuvo que gastar alrededor del 15% de su presupuesto en las reparaciones de guerra, mientras había una batalla ideológica en curso en el país: Occidente contra Oriente. Esta disputa se resolvió cuando Finlandia firmó el acuerdo de Bretton Woods en 1948, convirtiéndose en parte del bloque occidental.
También es importante destacar la fuerza laboral femenina, así como los roles de los sindicatos, que aumentaron constantemente hasta que Finlandia ingresó en la llamada era \»Tupo\» en 1968 (tulopoliittikka). En ese momento, el gobierno tomó una parte activa y prominente en el mercado laboral, incluso mediando entre empresas y trabajadores. Podríamos decir que Finlandia ha liderado el camino en términos de conciliación de la vida laboral y privada, al brindar condiciones laborales favorables, así como una extensa política de permisos parentales para madres y padres (11 meses y 7 semanas, respectivamente). Otro aspecto que nos gustaría destacar es que el 70% de los diputados en el Parlamento finlandés son mujeres, asimismo representan el 50% de la fuerza laboral en general.
Después de una década de devaluación constante de la antigua moneda finlandesa, el país se unió a la Unión Europea en 1995 y adoptó el euro en 2002. Aunque esto inicialmente se interpretó como un intento de fortalecer los lazos con el mundo occidental, le permitió al país no solo recaudar, sino también gastar grandes cantidades de gasto público en protección social. Sin embargo, en los últimos años, Finlandia ha adoptado un sistema más liberal y ha iniciado un proceso de privatización. Aunque el estado todavía posee una gran cantidad de compañías, incluidas 6 de las 10 compañías más grandes del país. El ejemplo finlandés demuestra que aquellos que ven las cosas como consecuencia de una determinada ideología o un sistema predeterminado se están negando la creatividad y la innovación de un sistema que busca resultados más allá de los debates ideológicos.
Finlandia es el mejor ejemplo de trabajar para derribar obstáculos. La pregunta que surge es: ¿el modelo finlandés se sustenta en los valores culturales profundos y la riqueza y estabilidad de sus vecinos nórdicos, o podría de hecho exportarse a otras partes del mundo?
